martes, 29 de marzo de 2016

ADVERTENCIAS

Este no es un juego recomendable si no hay suficiente confianza, si existen represiones, traumas o prejuicios o si se tienen tabús en tema de sexualidad.
Tampoco es un juego aconsejable para personas demasiado posesivas, celosas, inseguras o pudorosas.
Igualmente no es apto para personas intolerantes o con fuertes condicionantes morales.
También es importante destacar que personas con falta de control eyaculatorio pueden sentir cierta frustración, dado que hay pautas ajenas que delimitan el tiempo para correrse.
Con “el juego” descubriréis deseos de vuestra pareja que posiblemente no estéis capacitados o tampoco os atreváis a satisfacer.
Habrá días que os quedaréis sumamente calientes con ganas de ir más allá, deseando el placer pero los dos o cualquiera de los dos se quedará con ganas y desazón porque no habrá otra que aguantarse.
Podéis dar paso o pie a alguna extraña perversión oculta en vuestro subconsciente.
Para complacer o excitar a tu pareja y sus deseos, a veces te tocará a ti hacer cosas que no te apetecen demasiado, pero recuerda que en otras partidas igualmente le puede tocar hacerlo a tu pareja y todo se dará a la inversa. De la misma manera, también habrá situaciones en las que uno de los miembros pueda gozar más que la otro o la satisfacción de uno no comportará necesariamente la de la pareja.
Por otro lado, es importante tener en cuenta que lo que se diga se puede entender como un pensamiento, deseo, sentimiento o interés real, que una vez acabada la partida, si los dos lo consideran necesario, habrá que aclarar porque igualmente puede resultar un factor que influya en posteriores actuaciones o en el estado de la pareja.
Podemos percatarnos que nuestras fantasías no son tan portentosas una vez las materializamos y que a veces resulta mejor imaginarlas y contarlas que experimentarlas.

Deberéis aceptar el juego con todas sus consecuencias, dado que una vez iniciada la partida, ya no está permitida la retirada del juego.
LEER MÁS...

martes, 22 de marzo de 2016

ASÍ SE TIENE UN BUEN ORGASMO…

El orgasmo, esa sensación cósmica capaz de transformarte por unos segundos, que te ayuda a conocerte, a desinhibir y a aceptar tus necesidades más primarias, que te aporta múltiples beneficios y que sobre todo, te ofrece un placer exquisito, incomparable y auténticamente delicioso…
Para ambos, hombre y mujer, esta descripción les vendría perfecta. Pero hoy quiero centrarme en el orgasmo femenino e intentar esclarecer, porqué a veces a las féminas les cuesta un poco más o incluso no lo alcanzan nunca, cuando tienen relaciones con sus parejas.
La verdad es que este post no es del todo fácil, ya que existen muchísimos factores concluyentes que derivan a la no culminación orgásmica, pero hoy vamos a centrarnos en los más importantes, reincidentes y concluyentes.
¿Cómo es posible que una mujer sea capaz de llegar al orgasmo sola en menos de un minuto cuando se masturba y cuando tiene sexo con su pareja nunca o casi nunca llegue al orgasmo? ¿Cómo es posible que por mucho que se lo trabaje el hombre, por muchos preliminares, masajes en el clítoris y demás, no consiga que ella culmine? ¿Cómo es posible que una mujer pueda disfrutar muchísimo más cuando tiene sexo con su pareja, que cuando se masturba y aun así no logre alcanzar el orgasmo? ¿Dónde se esconde el secreto? Pues muy sencillo, en la mente.
Sí, como decía antes existen muchos factores, pero el principal causante es la mente, nuestro cerebro e inseguridades. Bueno claro, también es muy importante tener al lado a un buen amante y que nosotras estemos liberadas por completo frente al sexo y que seamos capaces de tener orgasmos mediante la masturbación ok, esto ya lo estoy dando por hecho. Si una mujer no es capaz de regalarse un orgasmo sola, difícilmente podrá dárselo su pareja.
En la mujer existe un momento clave en su vida sexual, y es el paso de la masturbación al coito. Ella viene de conseguir sus propios orgasmos cuando quiere y de repente se encuentra sumergida en una vorágine de sensaciones difíciles de controlar. Ya no está sola, su mente se distrae pensando si lo estará haciendo bien, piensa en ese complejo que la martiriza, tiene que estar pendiente de que el hombre no acabe demasiado rápido, se centra demasiado en complacer y se olvida de ella misma… En definitiva, su mente tiene un follón absoluto como para centrarse en tener un orgasmo.
Por norma, la mujer en sus primeras relaciones sexuales casi nunca llega al orgasmo y es justamente ahí donde está el problema, que después de un tiempo intentándolo piensan que no lo pueden conseguir y su mente se convence de ello. Y es aquí donde yo digo… que equivocadas estamos!!
Por eso quiero contaros esta historia, que me parece perfecta para demostrar exactamente lo que estamos comentando, que la mente a veces es la causante de nuestras incapacidades.
Es de Jorge Bucay del libro “Déjame que te cuente” y trata del elefante encadenado.
Un niño salió del circo después de la función y al salir de la carpa, se quedó extrañado al ver al elefante, ese imponente animal, atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que le aprisionaba una de las patas. La cadena era gruesa, pero la estaca era un ridículo trozo de madera clavado a pocos centímetros de profundidad. Era evidente que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo también podía tirar de aquel minúsculo tronco y huir.
-¿Por qué no la arranca y se escapa? —preguntó a sus padres.
-El elefante del circo no se escapa porque está atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.-
Entonces el niño se imaginó al elefante recién nacido y atado a una estaca. Seguro que el animal tiró y tiró tratando de liberarse. Debía terminar el día agotado porque aquella estaca era más fuerte que él. Al día siguiente debía volver a probar con el mismo resultado y al tercer día igual. Y así hasta que un día terrible para el resto de su vida, el elefante aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Desde entonces, el elefante tenía grabado el recuerdo de su impotencia. Y lo que es peor, nunca más volvió a cuestionarse ese recuerdo y nunca más volvió a poner a prueba su fuerza. Simplemente se conformó.
MORALEJA:
A menudo a las personas nos pasa lo mismo. Pensamos que «no podemos» hacer tal cosa o tal otra sencillamente porque un día, hace mucho tiempo, lo intentamos y no lo conseguimos. Entonces nos grabamos en la memoria este mensaje: «no puedo y no podré nunca». Esta creencia autoimpuesta nos ha limitado desde entonces y no la hemos cuestionado más. Seguramente ahora somos más fuertes y estamos más preparados, pero aquel recuerdo nos frena a la hora de intentar liberarnos.
Y efectivamente con el orgasmo pasa igual, a diferencia de los hombres nuestro orgasmo es más mental, no se basa sólo en las sensaciones de placer, si no en una combinación de estas. El hecho de que no consiguieras tener orgasmos en pareja cuando eras más jovencita, no significa que tengas que resignarte y dejarlo por imposible, porque esa impotencia autoimpuesta es la que conlleva a convencerte de que eso será así y nunca sucederá.
Pero si esto pasa… ¿Cuál es la solución?
Lo primero de todo sería no fingir los orgasmos y entender que tenemos la total libertad, de contarles a nuestras parejas que ese día no hemos llegado al clímax. Es cierto que a veces lo hacemos para que su ego no se vea afectado, porque nos da vergüenza reconocer que no hemos llegado, para que ellos no piensen que tenemos algún problema o porque simplemente queda muy bien eso de fingir un orgasmo explosivo. Sea cual sea la cuestión lo único que conseguiremos es una gran frustración interna y la seguridad de que nuestra pareja no cambiará su “modus operandi” ya que cree que lo está haciendo especialmente bien.
Si antes decía que la inexperiencia nos juega malas pasadas, ahora digo que la experiencia es un grado, como ya sabemos. Y hasta que tu mente no se libere por completo y tengas claro que para llegar al orgasmo en pareja debes seguir unas pautas y normas básicas, hasta que no seas capaz de centrarte al 100% en tu placer y le indiques a tu amante cómo y dónde tocar, hasta que tú misma creas que eres capaz no sólo de tener uno si no de tener varios, hasta que no hagas todo eso, el orgasmo no llegará.
PASO A PASO…
*Dicen que cuanto más lento sea el precalentamiento, más explosivo será el orgasmo. Así que muchos tocamientos, besos, caricias y demás antes de penetrar.
*Comunicación que no falte. Quizá te gustaría que tu pareja te cogiese del pelo, te pegase cuatro azotes y te llamara “zorra” mientras te folla. O quizá te gustaría que no hiciese nada de eso y al contrario fuese muy lento y suave, mientras te dice “te quiero”.
Sea como sea lo que te ponga debes decírselo, si no hay confianza en el sexo estamos perdidos.
*Vas a centrarte sólo en tu placer, aunque suene egoísta, aunque a tu pareja no le parezca bien, por un día o dos en los que seas la absoluta protagonista no va a pasar nada. Necesitas encontrarte y experimentar, sin presiones y sin tener que pensar en nadie más. Con el orgasmo pasa algo curioso, y es que es posible que lleves mucho tiempo sin conseguirlo y que de repente un día llegues y a partir de ahí todo cambie y desde entonces esa confianza y la certeza de que lo puedes alcanzar, se conviertan en algo habitual. Así que dile a tu pareja que se concentre y que ya se lo pagarás con mucho sexo oral jajaja, pero que se centre en ti con todos los sentidos…
*Debéis entender tú y tu pareja, que por norma el único causante del orgasmo en la mujer es el clítoris. Y que aunque puedas tener un orgasmo vaginal mediante la penetración (si lo tuvieras es porque de algún modo u otro el clítoris está recibiendo algún tipo de fricción), esta no es la mejor manera, ni el modo más fácil de conseguirlo. Así que centraros en unos buenos masajes en el clítoris nivel experto y en un buen cunnilingus nivel experto, que son sin ninguna duda, la manera más sencilla de que la mujer llegue al orgasmo.
*Prueba a dejar la mente en blanco, concéntrate sólo en sentir, pide por esa boca lo que quieres y auto convéncete de que puedes.
*Como truco está muy bien lo de ponerse un antifaz cuando te hace un cunnilingus por ejemplo, y dejar que tu mente vuele. Piensa en lo mismo que te hace llegar al orgasmo cuando estás sola, aunque eso signifique pensar en otras personas, o situaciones, las fantasías sexuales no tienen nada que ver con la infidelidad. Cuando te masturbas piensas en algo que te hace llegar al clímax ¿no?, pues cuando tengas sexo pruébalo igual. Este es un truco que funciona.
*No me cansaré de decirlo –Introduce algún juguete-. Las vibraciones de los vibradores o de los masajeadores son grandes aliados para el orgasmo de la mujer. Ese placer combinado te abrirá muchas más puertas para que puedas alcanzarlo con más facilidad.
*Mastúrbate mucho, conócete bien, regálate placer, todo esto te ayudará.
*Y lo más importante de todo, ni se te ocurra culparte siempre, porque es posible que no llegues al orgasmo porque tu pareja no se lo curre bien, y sí, se lo perdonas porque lo quieres mucho y aunque no sea muy bueno en el sexo, lo es en todo lo demás y no te crees con derecho a exigirle (aquí tengo mis dudas pero bueno). La cuestión es que no siempre es culpa nuestra ok, lo de tener un buen amante es de lo más importante. Sé de muchas mujeres que me dicen “Me separe a los 40 y me volví a enamorar y aprendí lo que era el sexo de verdad con esa edad” Así que esto es algo a tener muy en cuenta, la persona que tenemos a nuestro lado y su capacidad para complacer. Es imposible que lleguemos al orgasmo si el coito acaba en 5 min.
Como decía antes la experiencia es un grado y algo que está muy claro es que a medida que pasan los años, la sexualidad de la mujer va cambiando y ¿sabéis que es lo mejor?, que suele cambiar para bien. Que cada vez nos conocemos mejor, dejamos de tener tantos tabúes e idioteces, somos más seguras y sabemos lo que queremos, así que no tires la toalla y practica, practica mucho, aunque no llegues, porque si lo haces quizá algún día llegarás. Que digo quizá, llegarás seguro!! No hagas como el elefante y te conformes, eso sería lo más fácil.
Y si tu mente te dice no, tu dile “no ni na” jajaja, el cerebro a veces nos juega malas pasadas, pero eso es porque nosotras se lo permitimos, así que positividad y determinación.
A por ellos chicas!! No dejéis de practicar, que total, el orgasmo aunque a veces sea un poco frustrante no conseguirlo, son sólo 10 segundos de placer que no pueden echar por tierra todo lo maravilloso del acto sexual, porque aunque a veces no se llegue, se pasa muy bien de todas formas… Así que a recordar esto:
Disfruta, conócete, deja a tu pareja investigar, cierra los ojos y lo que tenga que ser será. Lo mejor es no preocuparse por el orgasmo, preocúpate por el proceso y triunfarás…

Besitos y felices orgasmos!!

Fuente: ASEXORA
LEER MÁS...

martes, 15 de marzo de 2016

INTRODUCCIÓN

Este es un juego con el que se pretende alimentar la pasión dentro de la pareja, basado siempre en el respeto, la comunicación y la confianza y con la mayor igualdad de condiciones posible entre los dos miembros. Con él quizá también podamos aprender a querernos de nuevo como cuando nos enamoramos al principio de conocernos.
Uno de sus ingredientes principales es el sexo, dado que los expertos de la materia también dicen que ayuda a fortalecer los vínculos de la pareja. Eso sí, de nada sirve jugar si no se comparten otras actividades y quehaceres de la vida diaria o tareas del hogar, si no se habla de los sentimientos con confianza, sinceridad y libertad.
Así, ante una sexualidad posiblemente pobre, rutinaria, decadente, aburrida o sin emociones ni sentimientos, se plantea interpretar diferentes personajes a representar por cualquiera de los miembros de la pareja en cada acto sexual, dando mucho pie tanto a la comunicación, la sinceridad, la confianza y la expresión de las fantasías y deseos, como la imaginación sin ningún tipo de límites ni represión.

También cabe aclarar que no hay nada nuevo que cualquiera no haya podido encontrar o ver en una película para adultos, en un libro de sexualidad, charlando con los amigos, en un foro o en la web, pero eso sí, todo entra en una dinámica diferente, nueva, que da base a este particular juego de pareja.
LEER MÁS...

martes, 8 de marzo de 2016

Sexo contra las piedras en el riñón


Las piedras en el riñón o cálculos renales representan una experiencia más que dolorosa para los que las padecen. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por científicos de la Clinic of Ankara Training and Research Hospital de Ankara (Turquía) ha descubierto una forma muy eficaz y grata de evitarlas: mantener relaciones sexuales al menos tres o cuatro veces a la semana.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores contaron con la participación de 75 adultos con piedras en el riñón, a los que dividieron en tres grupos: al primero se le pidió que mantuvieran relaciones sexuales entre 3-4 veces por semana; al segundo se le administró tamsulosina, un fármaco recetado para tratar en los hombres los síntomas del agrandamiento de la próstata y ayudarles así a orinar; al tercer grupo, simplemente se le administró el tratamiento estándar para cálculos renales.

Tras dos semanas, 26 de los 31 participantes del primer grupo habían eliminado sus cálculos renales por las vías urinarias; del segundo grupo, 10 de los 21 participantes consiguió este objetivo; y, por último, en el tercer grupo, solo 8 de los 23 participantes superó con éxito sus piedras en el riñón. La piedra promedio expulsada por los participantes medía 4.7 milímetros.

“Los cálculos renales traen más de un millón de estadounidenses al año a los servicios de urgencias, ya que son algo muy doloroso. La noticia sobre las pequeñas piedras en el riñón no es positiva, pero la tamsulosina parece ofrecer beneficios a aquellas personas desafortunadas cuyos cálculos renales son muy grandes”, explica Jeremy Furyk, líder de un estudio anterior publicado en la revista Annals of Emergency Medicine.

Para las piedras más pequeñas, está claro que practicar sexo de forma habitual vuelve a convertirse en una opción más que acertada para estar sanos.

El estudio ha sido publicado en la revista Urology.

Fuente: Muy Interesante
LEER MÁS...

martes, 1 de marzo de 2016

ANTECEDENTES

Nunca me han gustado los juegos de rol, es más, para una persona sumamente tímida e introvertida como yo, me disgustaba mucho participar en estas dinámicas que parece que son la única metodología conocida y utilizada en el campo del entrenamiento de habilidades sociales. No me han gustado porque en cierta medida obligan a hacer o comportarte de una manera que no sueles ser, aparte de tener que enfrentarte cara a cara con una o más personas. Además, en las dinámicas de rol generalmente tienes un tiempo muy corto para preparar tu representación y prácticamente todo se mueve en el ámbito de la improvisación, cosa que mis nervios y carácter tampoco han permitido que se me diese bien. ¡Y mira que por mucho que huía, a menudo he debido participar en ellas por mi trayectoria personal!
En cambio, con el teatro todo me resulta diferente. Me gusta. He participado como actor representando determinados personajes en algunas obras y he disfrutado mucho. También hay que decir que igualmente me ha ayudado a superar miedos y vergüenzas como el miedo escénico o la timidez, cosa que nunca han conseguido hacer las dinámicas de rol. Quizá me gusta más porque el teatro es mucho más rico y da más pie a la expresión y la caracterización. Todo está comedido y es ensayado antes. Hay unos personajes definidos, una acción, un escenario y un vestuario previamente preparados con más tiempo. Pero también pienso que tal vez se deja un poco de lado la creatividad y la improvisación, cosa que si tienen los juegos de rol.
Por otra parte, tampoco me han gustado nunca los juegos de mesa ni de azar. Me resulta sumamente aburrido estar sentado frente a una mesa pendiente de unas cartas, unas fichas, unos dados o cualquier otro elemento y me gustan menos aún si son juegos que duran bastante tiempo. Entonces nunca se me han dado bien, quizá porque tampoco he puesto interés o ganas. También soy enemigo de los juegos de azar porque pienso que a menudo hay demasiados intereses, engañifas o tramas alrededor y a veces nos ofrecen más ilusiones que otra cosa o productos que no responden demasiado bien a lo que creo que es el azar real.
Es más: tampoco he practicado nunca deporte o videojuego alguno, quizá porque en realidad nunca he encontrado uno que fuese de mi interés. No obstante esto, igualmente me he concedido la oportunidad de experimentarlo y ahora he tenido en cuenta todas estas otras posibilidades, sean de mi agrado o no, porque al fin y al cabo, a otras personas les gustan.
Entonces, combinando diferentes metodologías trasladadas al campo de la sexualidad; partiendo de esos momentos de desazón o insatisfacción en los que buscas o deseas cosas que no tienes; alimentado también por el deseo que te provoca lo que ves, lo que te gustaría probar o lo que escuchas de quienes están a tu alrededor en tu misma situación, he buscado la manera de conseguirlo mediante un juego, sencillo al mismo tiempo que complejo.
Así pues, he creado un juego diferente, mezcla del azar, el teatro, el rol y los juegos de mesa, con el que, además, practicar el deporte del sexo. Debo decir que yo jugaría, a pesar de que, al igual que mi pareja, tal vez también tendríamos nuestros propios límites o no nos meteríamos en determinados niveles, pero que al fin y al cabo se han incluido porque igualmente hay gente que tiene estas fantasías, las busca y las lleva a la práctica.

A partir de ahora, para mí y para todos vosotros los juegos ya no serán el que eran y entrarán en una nueva dimensión en la que pienso que a casi todos nos gustará más jugar y lo desearemos con ganas.
LEER MÁS...

martes, 23 de febrero de 2016

El sexo aporta más felicidad que el dinero


El sexo y el dinero están representados como cosas positivas en nuestras vidas; siempre solemos decir que cuanto más mejor pero, ¿es realmente así? Según el último estudio llevado a cabo por la Universidad de Toronto-Mississauga (Canadá), ni el sexo ni el dinero tienen beneficios ilimitados para el bienestar pero el primero nos aporta más felicidad que el segundo.

La investigación analizó tres estudios diferentes con encuestas realizadas a más de 30.000 personas durante más de 40 años. Primero, examinaron las respuestas sobre el cuestionario realizado por la Universidad de Chicago acerca de la frecuencia sexual y el nivel de felicidad general de 11.285 hombres y 14.225 mujeres entre 1989 y 2012; un cuestionario que se repitió cada 2 años hasta la finalización del estudio.

Según el trabajo, mantener relaciones sexuales una vez a la semana de promedio representaba el número mágico de la felicidad. Aumentar la frecuencia sexual no incrementó el nivel de felicidad de los participantes.

“Aunque el sexo con más frecuencia se asocia a una mayor felicidad, este vínculo no fue significativa a una frecuencia de más de una vez a la semana. Nuestros hallazgos sugieren que es importante mantener una relación íntima con la pareja, pero sin necesidad de tener relaciones sexuales todos los días”, explica Amy Muise, líder del estudio.

El segundo estudio objeto de análisis se basó en una encuesta a 2.400 parejas casadas y el cuestionario se repitió cada 2 años durante 14 años. La evaluación de las respuestas expuso de nuevo que las parejas se encontraban más satisfechas con sus relaciones con una sola práctica sexual por semana; menos aportaba infelicidad/estrés y más no contribuía a más felicidad.

En el tercer estudio, los investigadores llevaron a cabo una encuesta online acerca de sus ingresos anuales con 138 hombres y 197 mujeres con pareja estable y cuyas relaciones sexuales eran de una vez a la semana de media. Tras revisar los resultados, descubrieron que existía una gran diferencia en los niveles de felicidad entre los que tenían unos ingresos de 15.000-25.000 dólares al año en comparación con aquellos que ganaban 50,000-75,000 dólares anuales y las estadísticas de felicidad respecto a la frecuencia sexual. Esto es, los resultados mostraban que el sexo estaba más fuertemente ligado a la felicidad que el dinero.

“La gente suele pensar que cuanto más dinero y más sexo, más felicidad, pero esto sólo es cierto hasta cierto punto”, aclara Muise.

El estudio ha sido publicado en la revista Social Psychological and Personality Science.

Fuente: Muy Interesante
LEER MÁS...

martes, 16 de febrero de 2016

CAPÍTULO 9: COMUNICADO

Era ya miércoles por la noche, cuando misteriosamente los dos niños al mismo tiempo estaban durmiendo. Yo estaba preparando la comida para el día siguiente y ella salió de la habitación y se acercó con actitud y tono desafiante preguntándome: “¿No querías un ratito para nosotros? ¿Ya lo tienes? ¿De qué quieres hablar? ¿Qué quieres hacer?” también preguntó de la misma manera si era ya el momento para que yo le dijese todo cuanto tenía que decirle. Lo cierto es que el domingo, antes de irse a dormir, lo hizo igual, pero aún estaban los niños por en medio y yo estaba de tan mal humor, que le dije que no era el momento. Entonces ahora dejé todo lo que tenía entre manos y nos fuimos hacia el sofá en silencio cogidos de la mano.
Por fin le dije todo lo que pensaba y lo que quería de nuestra relación. Le dije que quería sentirla más, pasar tiempo a su lado, que no me conformaba a verla desfilar por casa con la teta fuera y con el niño en brazos. Le pedí que también hablara claramente si ella necesitaba o quería algo más de mí, que no lo insinuase o lanzara indirectas; aclaré que era necesario que hubiese más comunicación entre nosotros; que hablásemos de lo que sentíamos, de lo que pensábamos. Igualmente añadí que de vez en cuando quería sentarme con ella para que viésemos una película tranquilamente en el sofá, o ir al cine o a cenar con ella a solas y que no pasaba nada si dejábamos unas horitas a los niños con los abuelos o los tíos; que si los niños no nos dejaban estos momentos, había que crearlos de manera alternativa. Le dije que quería acariciarla o hacerle un masaje; que también quería verla más acicalada y le pedí que de vez en cuando se pusiese alguna pieza de lencería. Le hablé también de la inactividad sexual y toda la desazón que me provocaba, secuestrándome cualquier otro pensamiento y también confesé mis maniobras ocultas.
Por el momento no tenía valor para presentarle otras ideas obscenas que tenía en mente. Pensaba que ya había hablado demasiado, pero viendo que ella escuchaba sin protestar, llegó el momento en que me atreví a introducirle un juego que mi desazón había ido creando en los últimos días, a pesar de que estaba convencido de que ella tampoco querría jugar.
Se trataba de un juego de pareja para favorecer la pasión perdida en nuestra relación, pero ahora ella dijo que ya habíamos hablado mucho, que eso lo podíamos ver otro día; que era mejor que pasásemos a otro tipo de acción, aprovechando que los niños dormían. A pesar de que prefirió cambiar de tema, que dejara esa puerta abierta para otro día me hacía albergar un rayo de esperanza, eso sí, sabiendo que para ella ese “mañana” o “otro día” casi siempre nunca llegaba. Sólo esperaba que realmente ella quisiese probar el juego un poco.
Entonces, obligado a cambiar de tema, propuse ver una película, pero no cualquiera. Lo cierto es que yo ya tenía en mente algo obsceno. Me apetecía compartir un poco de porno con ella, que nos aleccionásemos y nos excitáramos antes de ir al asunto que era el epicentro de mi estado. Ella casi no me dejó ni acabar de hablar, pero finalmente pude aclararle qué tipo de película quería y ella aceptó.
Seleccioné un cortito vídeo que me gustaba porque había una chica muy bonita que estaba desnudándose de manera sensual ante una piscina y un chico y también quería que ella supiese que me gustaba aquella chica y sus curvas. Ella fue acariciándome por bajo la ropa, acercando la mano hacia mi cipote, que a punto estaba de destrozar los calzoncillos. Yo ya quería ir al asunto, pero al mismo tiempo quería disfrutar de esta atrevida experiencia con ella. Su mano volvió a montar hacia el pecho. Las primeras escenas acabaron y a continuación puse otro vídeo que me gustaba especialmente porque había una chica de cara muy bonita en unas escaleras. Me excitaba compartir mis gustos y deseos con mi mujer, pero no se trataba de esto sólo. Me gustaba mucho llegar a poder compartir mis pensamientos más íntimos con otra persona, y más aún, que fuera mi mujer. También confesé que me gustaría que ella llegara al mismo punto conmigo. Dicho esto, ella también procedió a hacer lo mismo que la chica de las escaleras, dejándome unos minutos para que yo me recrease con aquel rostro y mirada inocente y sintiera el placer en mi pene. Aquellas imágenes iban a durar mucho más, pero ella se levantó para besarme y refregarme el olor del sexo en mis labios.
Entonces me desafió a poner una película donde los protagonistas, en lugar de una bonita chica, fuesen un chico o más. Quería escenas en las que solamente hubiera hombres. Me alegró muchísimo que compartiese este interés conmigo. Así que nos pusimos los dos juntos a buscar en la web el material que ella solicitaba. Mientras veíamos aquellas imágenes obscenas y prohibidas, nos acariciamos otra vez las partes más íntimas uno a otro, acercándonos al placer, pero sin lanzarnos del todo. Después fui yo quien se puso a chupar el néctar de su flor e impregnarme toda la cara con su olor de hembra. Y en medio de este cambio de turno también continuamos hablando de nuestros gustos.
Así también le confesé que me gustaba mucho una vecina; que la consideraba muy bonita; que me ponía mucho, a pesar de que también señalé bastante que tenía el culo demasiado grande para que no pareciera todo perfecto, pero realidad eso no me importaba. Es más, prefería un culo grande y redondo que otro prácticamente inexistente que yo pudiese cubrir con mi mano. Esta vecina era una hembra grande y voluptuosa, ancha de caderas, con curvas sinuosas y carne donde cogerse, como mi mujer, que se veía fuerte, al mismo tiempo que suave y delicada. Realmente siempre me habían gustado las mujeres más chiquirrititas, fáciles de coger en brazos, pero quizá la experiencia me hizo cambiar de opinión. Lo cierto es que ahora ya no seré capaz de mirar ni tratar de la misma manera a la vecina de los perros, siendo que mi mujer sabe que me gusta.
Ella me besó y yo continué repasando muchas otras chicas amigas y conocidas. Ella también dio pie a más y me preguntó si me gustaba esta o la otra. Igualmente llegó el momento de hablar de chicos.
Los dos al mismo tiempo nos abrimos a hablar de nuestros gustos más íntimos que no habíamos compartido nunca con ninguna otra persona, ni incluso entre nosotros. Me resultaba muy bonito hacerlo, con confianza, sin miedos, celos ni menospreciarse. Tener esta franqueza con la pareja para mí era el máximo.
Después ella continuó dirigiendo el resto de la sesión y propuso depilarme el pubis, a pesar de que en realidad quería pelarme del todo. Encendido de deseo, le dije que incluso me lo podía hacer con cera, pero por suerte ella se apiadó de mí, y con la maquinilla de cortar los cabellos, me rasuró todo el vello de la entrepierna y un poco más allá. Dado que yo soy muy peludo, me dejó un destacable rodal pelón en medio todo mi pelambre que, por lo que pudiese pensar la gente, me privaría de ducharme en el gimnasio una larga temporada. En este punto sufrí un leve accidente. Ella me pellizcó el escroto con el aparato eléctrico que había entrado en juego y me causó un poco de sangre y dolor, pero esto no hizo decaer la nuestra particular sesión de terapia de pareja, que en realidad tenía alguna semejanza con lo que yo había ideado en mi juego.
Una vez me había dejado un pubis de diseño, dijo que mi verga había quedado muy bonita. Que me dijera que mi pájaro “colgajoso” y pelón, era una cosa bonita me sorprendía. Yo no lo acababa de considerar así. Más bien me parecía un animal con apariencia de buitre desesperadamente hambriento que miraba el mundo siempre al acecho. Pero ahora sus palabras me hicieron remirármelo de otra manera y acabar creyéndolo. Quería tenerlo siempre bonito para ella. Después se lo volvió a engullir todo por arriba y por bajo. Mi miembro lucía esplendoroso como nunca, con un tamaño inimaginable. A continuación me lo plastificó y me cabalgó hasta que los dos llegamos al orgasmo al mismo tiempo. Aun así, mi erección no decayó y ella me presentó el culo para que yo me hiciese una paja mirándoselo. Me corrí dos veces seguidas.

Nuestro encuentro no podía haber resultado mejor. Era así como quería que fuera siempre nuestra vida sexual. Pasamos poco más de dos horas hablando, saboreándonos confesándose, dando placer el uno al otro y milagrosamente los niños nos concedieron toda esta licencia.
LEER MÁS...

martes, 9 de febrero de 2016

Seis secretos para llegar a 'viejitos' con tu pareja

Muchas mujeres anhelan llegar a 'viejitos' con sus parejas y se ven reflejadas con esta visión.
Como sabemos, los hijos algún día tienen que irse y formar su propia familia, y esas mujeres que supieron nutrir el amor en su matrimonio, se quedarán con ese amor eterno para poder vivir el resto de sus vidas.
Pero, ¿tendrán un secreto? ¿Cómo lo han hecho para ser tan felices? ¿Cómo esas parejas han sabido llegar hasta el final? Sin duda han logrado no sólo que el amor nunca se acabe sino que, al contrario, siga fortaleciéndose día a día. Por ello te escribo algunos consejos para que tú puedas experimentar esa gran felicidad.
1. Comunicación: Poder expresar los sentimientos, pensamientos, las emociones, saber escuchar las necesidades que tiene tu pareja, plantearse metas y comprometerse a cumplirlas, son acciones que fortalecerán tu matrimonio. Toda pareja que logra tener una excelente comunicación tendrá un éxito asegurado.
2. Aprender a discutir: Es parte de los matrimonios tener diferentes puntos de vista y opiniones sobre las situaciones que la vida nos da. Pero aprender a llevar una discusión con amor, respeto y saber reprimir el orgullo, el ego y los miedos, te ayudarán a tener una vida más saludable y tranquila. En muchas ocasiones es importante ceder para tener acuerdos y llegar más fácilmente a soluciones ante los problemas.
3. Darle su lugar: Es fundamental que ante tu familia, tus hijos, tus amigos y ante la sociedad, siempre le demuestres que él es tu esposo y la persona con quien anhelas estar todos los días de tu vida. Recuerda que el mejor regalo que puedes darle a tus hijos es saber que sus padres se aman y que permanecen unidos y así ellos seguirán tu ejemplo cuando formen su propia familia.
4. Fortalece el amor para no caer en la monotonía de la vida y el cansancio que ocasiona las responsabilidades cotidianas, es importante que siempre tener detalles amorosos con tu pareja, disfruta esos momentos a solas, ver una película, viajar juntos, tener esas cenas románticas y cocinar sus platillos favoritos, no olvidar festejar un aniversario y sorprenderlo cuando tengas oportunidad. El enamoramiento pasa muy rápido pero el amor perdura por siempre.
5. Motívalo: Siempre debe existir esa motivación para salir adelante ante la vida. Reconoce cualquier cosa o acción que él realice, recuérdale lo orgullosa que estás y que eres afortunada de estar con él. Puedes usar frases como: eres muy inteligente, eres muy guapo, te ves súper bien, sin tu ayuda no lo hubiera podido hacer. Otra forma de motivar a tu pareja es en la intimidad, recuerda que no siempre él debe buscar estar contigo sino toma la iniciativa y sorprende a tu pareja. Siempre procura tener un contacto físico en todo momento, besarse, abrazarse, tomarse de las manos.
6. Confianza: Tener confianza en ti y también en tu pareja, aceptar que es una persona individual e independiente y que tiene diferentes necesidades a las tuyas.
Debes lograr darle su espacio cuando él te lo pida y permitirle realizar las actividades que le gustan, dediquen tiempo a solas. Esto es necesario para desarrollar la personalidad, extrañarse y valorarse. Evita ser una mujer celosa pues a algunos hombres no les gusta que la mujer este al pendiente de cada minuto que pasa.

Cuando dos personas se unen para hacerse felices la una a la otra y perdurar en el tiempo a pesar de los obstáculos, amarse incondicionalmente y experimentar el verdadero amor cuando se llega a la vejez, es una gran bendición.

Fuente: Colombia.com

Pienso que los conceptos del artículo están claros y sin duda son realmente útiles, pero por una parte, creo que cada uno de los 6 apartados han de ser practicados por ambas partes, tanto el hombre como la mujer o cualquiera de los dos miembros de la pareja. Quizá lo más difícil de sobrellevar, sea la constancia en ello, pero cuando si no es uno, es el otro el que va llevando a la práctica cada uno de estos principios, seguro que la relación va mucho mejor y llega más lejos.
LEER MÁS...

martes, 2 de febrero de 2016

CAPÍTULO 8: REACCIÓN

Por fin bajó del burro y habló. Lo cierto es que tenía razón. Estábamos tan absortos que habíamos dejado descuidar demasiado nuestra relación. Muchas veces sabes las cosas o las das por sabidas, pero también necesitas que de vez en cuando te las recuerden. Él quería tiempo para estar los dos juntos, para poder hablar, para poder gozar el uno del otro, para poder estimarnos y también practicar un poco de sexo, pero igualmente quiso que nos abriésemos más el uno con el otro; que hablásemos de nuestros pensamientos y de nuestros sentimientos como quizá hacía tiempo que no lo hacíamos o como tampoco lo habíamos llegado a hacer nunca. También me dijo que de vez en cuando le gustaría verme más arreglada o que de la misma manera le gustaría que yo me dejara los cabellos más largos. Me dijo que quería oírme cantar e ir a algún concierto conmigo o compartir otras actividades juntos, como hacer ejercicio, yoga o practicar cualquier deporte, o incluso, hacer voluntariado; que le gustaría a que hubiese un poco más de orden en la casa; que estaba cansado de ser el “malo” o el único que veía estas cosas. Parecía que él tenía mucho que decir, así que yo prácticamente me limité a escucharlo todo el rato.
Una vez parecía que él lo tenía todo dicho y habíamos aclarado el asunto de sus turbaciones y malestar, quiso que yo leyese algo que él había estado escribiendo. Se trataba de un juego de pareja con unos dados que quería que yo le ayudara a pulir, pero yo preferí pasar a otro tipo de acción, que además seguramente es la que él necesitaba. Al margen de cuanto había dicho, estoy convencida de que quería sexo. Parece que en vista de mi desinterés por la lectura, él propuso ver una película. “¿Estás de coña?”, le dije ya con incredulidad. Entonces él añadió que también podía ser una película para adultos y acepté.
Nos pusimos a ver un poco de porno, pienso que con bastante indiferencia por las dos partes porque había otro interés más urgente, aparte que quizá cualquiera de los dos niños podía despertarse. Pero mientras veíamos aquellas imágenes, acariciándonos uno a otro por bajo la ropa, él continuó hablando. Me volvió a proponer su juego de pareja, explicándome por encima algunos detalles, pero le dije que eso ya lo probaríamos otro día con más tiempo, cuando los dos estuviéramos a solas. Así, obligado a cambiar otra vez de tema, me dijo que le gustaría llegar conmigo a un punto de confianza tal, que pudiéramos hablar si nos gusta alguien más o hablar también de nuestras fantasías y deseos más ocultos o de los que nunca habíamos hablado con nadie. La chica de la película, que estaba haciendo una mamada en las escaleras, fue la primera. Me confesó que le gustaba mucho su cara y le gustaba más aún el hecho de poder compartirlo conmigo. También me pidió que no me sintiese mal por esto.
Ahora miré con más detenimiento a aquella mujer y lo cierto es que era muy bonita. Tenía una mirada inocente, dulce, a pesar de lo que estaba haciendo y el descomunal trasto que tenía en la boca. Después me preguntó si me gustaría probar de hacerlo con algún otro hombre o mujer o si había algún chico que me gustara. Entonces los dos empezamos a repasar, ver y comentar quien nos gustaba a cada uno. Nos quitamos la ropa mientras hablábamos de chicos y de chicas, de famosos, actores de cine y conocidos. Él tenía ventajas.  Llegamos a la conclusión de que a nuestro alrededor había más chicas bonitas que chicos. Parece que las chicas se cuidan más y van siempre mejor arregladas. Y hablando, hablando, me dijo que le gustaba la vecina de los perros y yo lo admití. También era una chica muy guapa. Pero no encontrábamos chicos para mí ni tampoco parece que había en mis fantasías.
Así, ya desnudos mientras veíamos aquellas inacabables imágenes de la chica de la escalera, yo procedí a hacer lo mismo que la protagonista dejando que él se excitara más aún con las proyecciones del televisor. Me paré antes de que él acabara y a continuación fui yo quien, de manera provocativa, le sugirió ver una película semejante en la que aparecieran chicos sólo y le faltó tiempo para buscar en seguida una película de “gays”. “Me gusta mucho que te liberes, que te abras del todo conmigo”, me dijo con la mirada encendida de deseo. Ahora, él procedió conmigo de la misma manera. Así, mientras yo miraba aquellas imágenes a la carta, él me chupaba la entrepierna y me decía que le gustaba su olor.
A continuación, dejando ya de lado estas maniobras preliminares y acto seguido de escuchar sus palabras y pensamientos, sin darle ya más vueltas al asunto, quise materializar otro deseo mío que quizá si tenía. Quería depilarlo todo, dejarle el cuerpo sin un pelo. Así que fui a por la maquinilla de cortar los cabellos y le dije que iba a empezar por dejarle el pájaro pelón. Él dijo que aprovechara, que iba a dejarse hacer todo lo que yo quisiese.
LEER MÁS...

martes, 26 de enero de 2016

El sexo frecuente es bueno por 5 razones

1. Menos estrés, mejor humor
El sexo aumenta los niveles de dopamina, el neurotransmisor del placer en el cerebro, igual que ocurre con las drogas, el chocolate y ganar al bingo.
Después del orgasmo aumentan los niveles de prolactina, que produce relajación (y sueño, sobre todo en los hombres).  Varios estudios demuestran que además el sexo disminuye el riesgo y los trastornos de la depresión.
2. No sirve como ejercicio, pero se queman calorías y ayuda al corazón.
Durante el sexo se queman tantas calorías como pasando el aspirador, es decir, no sustituye la sesión de cardio ni los cinco kilómetros de carrera. A cambio con el sexo se segrega la hormona DHEA que dilata las arterias y mejora la circulación, previniendo enfermedades cardíacas.
3. Más sexo, más testosterona, más sexo
El sexo frecuente hace aumentar los niveles de testosterona, la hormona que necesitas para aumentar tu masa muscular. A la inversa también ocurre. Los suplementos deportivos para aumentar la testosterona, como el extracto de Tribulus Terrestris, tienen como efecto secundario aumentar la libido.
4. El secreto de la eterna juventud
Los médicos sospechaban que el sexo frecuente podía causar cáncer de próstata. Lo que se encontró fue lo contrario. En un estudio de 2004 se comprobó que en realidad los hombres que eyaculaban 20 veces o más al mes tenían menos riesgo de padecerlo.
5. Al alcance de la mano
Como decía Woody Allen, el sexo es como jugar al bridge. Si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano. El sexo en solitario, lejos de ser un problema, tiene tantas ventajas fisiológicas como el compartido. Mejora el sistema inmunitario, previene infecciones por hongos en las mujeres y protege la próstata en los hombres. Además, es imprescindible para aprender sobre nuestra propia respuesta sexual antes de compartirla con otras personas.

Fuente: Quo.es
LEER MÁS...